Sentir curiosidad puede ser un síntoma de inteligencia y nos ayuda a crecer y a tener recursos. En el otro extremo estaría el darle vueltas a la cabeza con el fin de entender una situación, una respuesta y un comportamiento ajeno.
Y simplemente, no está en nuestras manos.
Nunca vamos a poder entender porqué hay personas que hacen el mal de forma gratuíta, porqué existen las catástrofes humanas o porqué siguen habiendo guerras.
Tampoco, como seres humanos , tenemos la capacidad mental o intelectual de comprender el universo o cómo se creó la vida.
Aunque lo que solemos darle vueltas a la cabeza es porqué una persona ha actuado de cierta forma.
¿Porqué se fué? ¿por qué me han contestado así? ¿por qué me ha venido esta desgracia?
Lo más sano para ti es que aceptes que las persona somos diferentes y que no eres responsable de lo que hacen los demás. No has hecho nada mal. Eso es cosa de la otra persona.
Si no lo entiendes, déjalo ir.
ACCIÓN: Pronunciar en alto la frase de renuncia y escribir situaciones que dejas ir y no le vas a dar más vueltas. Aceptando que ha sido decisión de otra persona.